El cuarto de atrás

“El termo está a mis espaldas, sobre el aparador: un aparador grande con molduras negras, que aparece reflejado en el espejo y ocupa toda la pared de enfrente. Ese viene de la rama materna, por ahí afluye Galicia. Estuvo muchos años en Salamanca en el cuarto de atrás, donde aprendí a jugar y a leer, bajo la presidencia de este antepasado de madera de castaño, tan estable y también tan viajero.”

El cuarto de atrás. Carmen Martín Gaite. 2009. Siruela

Abrir esta ventana de lecturas y de prescripción literaria con la enorme escritora Carmen Martín Gaite da un susto que no vean. Exige, exprime, interpela, mueve todas y cada una de mis neuronas, como cada vez que abro la puerta y ella me recibe en el umbral del libro, me invita a pasar al salón y la escucho mientras me cuenta historias

En pocos meses me interné en el mundo Martín Gaite para dos clubes de lectura, uno con Caperucita en Manhattan (1994, Ediciones Siruela) y hace dos semanas con el cuarto de atrás.

Meterme con el cuarto de atrás era un reto, sabiendo que es un libro profundo, con muchas capas de lectura.

Si pudiera resumir la primera capa sería algo como: una noche de tormenta en que una escritora cuyas iniciales son CMG recibe la extraña visita de un hombre de negro, que la interpela, la lleva a hablar de su obra, y a pensar en su infancia en Salamanca, entre la Republica, la Guerra Civil y la postguerra. También la autora comenta que está inmersa en la escritura, de momento fallida, de unas memorias. La cosa parece torcerse con una tormenta, una llamada de teléfono inesperada, unas extrañas cartas, para que, una vez que cesa la lluvia y aparece el día y la hija de la escritora entre en escena, todo parezca un sueño, o no.

Simple, memoria, un diálogo con un personaje oscuro, a quien después de largo rato descubrimos que se llama Alejandro, un retrato de una época, también el relato de sus escapadas a Madrid, sus confidencias con sus amigas, la salida con una prima de noche, helados de limón, y hasta la hija del dictador.

Pero, el libro es muchísimo más.

Después de la lectura de el cuento de nunca acabar (apuntes sobre la narración, el amor y la mentira), 2009, Ediciones Siruela, hay un capítulo que no deja de resonarme, una y otra vez, y es el número 7, que Carmen Martín Gaite titula tras la pregunta. Y en donde bucea sobre el narrador en la literatura. Y en el que plantea, no azarosamente, 7 preguntas:

  1. ¿Quién es el narrador?
  2. ¿A quién se dirige?
  3. ¿Por qué cuenta?
  4. ¿Dónde cuenta?
  5. ¿Cuándo cuenta?
  6. ¿Cómo cuenta?
  7. ¿Qué cuenta?

Y desde aquí, siempre intento leerla. Y este cuarto de atrás, al verlo desde este prisma nos regala una profundidad enorme. ¿Por qué no mediamos la lectura usando estas simples 7 preguntas? Invitemos al lector a bucear, sin temor a equivocarse, porque estas 7 preguntas no se contestan leyendo en la superficie, sino buceando en las profundidades, ahí donde se esconde el amor por la lectura.

Vamos por algunas capas:

            .El cuarto de atrás nos regala el preciso manejo del narrador, que no se traiciona, no duda, no hace aguas, construido desde un alter ego, y en primera persona, con todo lo que esa primera persona es, sabe y cuenta.

            .El cuarto de atrás es un refugio literario, crea un ambiente único: la noche, la lluvia, el extraño, cierta vulnerabilidad de la escritora, el interior de casa, la cocina, el salón y su habitación y el lector es parte y reconoce la literatura como un lugar seguro. El mismo que busca la escritora y sobre el que reflexiona a lo largo de toda la obra.

            .El cuarto de atrás es un despliegue de estilos literarios. El extraño le recrimina a la escritora el tono de su primera obra, que casualmente coincide con la primera obra de Carmen Martín Gaite, El Balneario (1953). Este extraño que viste de oscuro y lleva sombrero dice que no supo mantener el tono de misterio. Y aquí quién escribe la obra nos regala un paseo por el misterio.

También en el libro encontramos otros estilos: la biografía, la novela rosa, el realismo mágico.

            . El cuarto de atrás es una mirada hacía el pasado de la escritora. Y esa reconstrucción de la memoria, personal e íntima, que conforma el retrato general y colectivo

            . El cuarto de atrás es un ejemplo de metaliteratura: la escritora de la novela está pensando y recolectando sus memorias personales para escribir una autobiografía. Y es lo que también es el cuarto de atrás, los recuerdos de la infancia de Carmen Martín Gaite

            . El cuarto de atrás es un canon de lecturas infantiles, una mirada hacia el juego simbólico de los niños y las niñas, de sus relaciones y de ese paraíso que es la infancia.

            . El cuarto de atrás es la mirada del otro, del extraño, del inesperado y de su voz, y de cómo resuena en cada uno de nosotros. Y como el otro se despliega ante nosotros.

            . El cuarto de atrás es un obra maestra en como están dispuestos los elementos de la obra: hay espejos por todas partes, elementos que en el inicio se reencuentran en el final, ojo a la posición el cuerpo dormido de la escritora en el inicio y como despierta en el tramo final, atención a la ventana y la luz, atención a el libro que le hace perder pie en el inicio (introducción a la literatura fantástica de Todorov) y su situación física al final. Todo está puesto allí, en esa escena, como quien mide cuadrículas perfectas.

            . El cuarto de atrás es un puente entre Carmen Martín Gaite y Ana María Matute. Como se trasforma ese cuarto de atrás donde todo es posible en despensa es también esa infancia que se deja atrás.

            . El cuarto de atrás es una pequeña obra que esconde la maravillosa y la mentira más grande que es la literatura.

Todo eso esta lectura de la semana. Y todo esto juega en ella. Y todo esto es lo que podemos poner en manos de los jóvenes lectores.

Toda ella, todo su cuarto de atrás puede volverse un canto a la literatura, un canto de sirenas que atrapen a los lectores si los sabemos conquistar con la música adecuada.

Cada vez que la ventana se abra por el viento de la noche, sé que voy a creer que la Martín Gaite me visita, me vuelve a tapar y me susurra que no deje de leerla.

–>El Cuarto de atrás. Carmen Martín Gaite. Prólogo de Jordi Pacheco. Ediciones Siruela.

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