He visto un pájaro carpintero

Viernes 22 de enero de 2021
Hoy el cielo se cubrió de una pátina negra 
en un abrir 
y cerrar
de ojos

Hay libros que me conquistan por lo que fui y puede que todavía sea. No es gratuita mi formación en historia y creo que es una de las razones que me llevó a abrir he visto un pájaro carpintero. La historia pasa en dos coordenadas, la espacial -geográfica- y la temporal -día, mes, año-.

Michal Skibinski tenía 8 años en 1939. Era un niño polaco a quien su maestro mandó, como deberes de esas vacaciones, escribir un diario. Una frase, sencilla, para describir qué pasó ese día. Un arcón de recuerdos y no un simple deber escolar.

Claro, lo que llama la atención es el tiempo -1939- y el lugar -Polonia-. La calma antes del desastre.

La historia pasa en un momento y en lugar. El 1 de septiembre las tropas alemanas invaden Polonia, dando inicio a la que más tarde sería la Segunda Guerra Mundial.

Ponerse detrás de los ojos de un niño, y ese diario que día a día, frase a frase, te transportan al dolor, a la guerra, a la pérdida, a la defensa de Varsovia.

Ala Bankroft, pseudónimo de Helena Stiasny, hace suyo este diario, al que añade ilustración, para darle un sentido en la imagen, allá donde la palabra no llega. Y lo hace de forma extraordinaria.  Lo hace desde muchos años después, 2019, pero desde la misma Varsovia que se defendió con uñas y dientes. 80 años separan a Michal y Ala, pero es la búsqueda del sentido, la búsqueda de alguna certeza lo que los une. Y ese diario, el del verano en que todo cambió.

Esos 80 años de diferencia toman todo su significado en este libro, que expande las fronteras de un álbum, de un libro de memorias, de un libro de relato en primera persona. He visto un pájaro carpintero es todo esto y mucho más. Quien quiera ver el mundo a través de los ojos de un niño, quien quiera saber qué pasó el verano del 1939, quien quiera preguntarse cómo fue la vida de un niño en el inicio de la guerra y quien quiera perderse en las ilustraciones de Ala, rememorar y visitar sus paisajes, no tiene más que acercarse a este libro.

Tanto libro que solo una palabra lo podría englobar: imprescindible.

De guarda inicial a guarda final, las ilustraciones, cada una de ellas, pasando por la reconstrucción del diario, donde imaginas un lápiz negro de punta gruesa y resigues la caligrafía infantil de Michal, hasta la nota del editor. Todo tiene un sentido. De esos libros pensados, cuidados, sin más intención que la reconstrucción de un pasado a través de la literatura (escrita e ilustrada).

Un bravo para Fulgencio Pimentel, en el riesgo está la literatura, queridos. ¡Bravo!

Yo me quedo mirando el viento ir y venir, en este compás de espera entre silencios que está siendo el 2021. Abro mi cuaderno y copio una frase.

–>He visto un pájaro carpintero. Michal Skibinski. Ilustraciones de Ala Bankroft. Traducción Katarzyna Moloniewicz y Abel Murcia. Mención Opera Prima Bologna Ragazzi Award 2020. Edita Fulgencio Pimentel.

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